Ojos Azules Arturo Perez Reverte Bibliography

Resumen

La noche del 30 de junio de 1520, Último día de los conquistadores en Tenochtitlán, es conocida como "la noche triste". Los aztecas saborean su próxima venganza mientras los españoles se aprestan a huir entre la lluvia, dejando atrás la promesa del oro por el que cruzaron el océano. Todos, menosuno. Un soldado de ojos azules que no está dispuesto a soltar un saco lleno del preciado metal. Ni aunque tenga que arrastrarse entre el barro, las vísceras y la sangre de sus compañeros, ni aunque ello suponga su captura. Una historia de violencia, de ambición y mestizaje, que resume la noche más dramáticas de la conquista de México.
"Miniatura magistral de la escritura de Pérez-Reverte, Ojos azules me trae a la memoria cierta frase de Emerson que solía recordar Borges: comprendiendo un momento de la vida de un hombre, podremos comprender toda su vida. Del mismo modo, quien lee Ojos azules no sólo percibe la vida entera del soldado que la protagoniza, sino el alcance y significación del extenso episodio épico en el que se inserta, y, en otro sentido, la dimensión de toda la numerosa, variada y rica trayectoría narrativa de Arturo Pérez-Reverte", Pere Gimferrer

Título: Ojos azules
Autor: Arturo Pérez-Reverte
Fecha de publicación: 2009
Editorial: Seix Barral
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 68

Sinopsis de la contraportada: La noche del 30 de junio de 1520, último día de los conquistadores en Tenochtitlán, es conocida como "la noche triste". Los aztecas saborean su próxima venganza mientras los españoles se aprestan a huir entre la lluvia, dejando atrás la promesa del oro por el que cruzaron el océano. Todos, menos uno. Un soldado de ojos azules que no está dispuesto a soltar un saco lleno del preciado metal. Ni aunque tenga que arrastrarse entre el barro, las vísceras y la sangre de sus compañeros, ni aunque ello suponga su captura. Una historia de violencia, de ambición y mestizaje, que resume la noche más dramática de la conquista de México.

¿Por qué lo he leído?: Este libro es un préstamo por parte de mi suegra quien, como yo, gusta de disfrutar de la prosa del escritor de Cartagena casi siempre que publica un nuevo libro. El otro día, hablando de libros, salió a colación el que nos ocupa y le comenté que yo no lo había leído todavía, así que me lo prestó. Tiene guasa, porque precisamente se lo regalamos mi marido y yo cuando salió.

Los hechos: El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés y su ejército entraron en la capital del Imperio azteca, México-Tenochtitlán (hoy Ciudad de México). El emperador Moctezuma II los esperaba y los hospedó en el palacio de Axayácatl. Una vez instalados, los españoles sugirieron construir su propia capilla, a lo que Moctezuma II se negó. Finalmente, sin permiso del emperador, Cortés y sus hombres decidieron erigirla en el palacio Axayácatl. Buscando el emplazamiento adecuado, dieron con una pared que había sido tapiada hacía pocos días y la derribaron, hallando en su interior los tesoros que había ido reuniendo el padre de Moctezuma II, Axayácatl. Cortés ordenó volver a levantar la pared.

Encuentro de Hernán Cortés y Moctezuma II

Poco después hubo una escaramuza en Veracruz que enfrentó a españoles y aztecas y que culminó con la muerte de siete soldados españoles, por lo que Cortés decidió tomar a Moctezuma II como prisionero hasta que éste les entregara al cacique Cuauhpopoca, el azteca que había sido a sus ojos causante de la muerte de los españoles. Moctezuma II, encerrado en el palacio de Axayácatl, que los españoles habían convertido en su cuartel, entregó al cacique, que fue asesinado junto a su séquito por los hombres de Cortés, mientras mantenían al emperador atado y lo obligaban a mirar.

Mas tarde, Cortés hubo de ausentarse y dejó al mando a Pedro de Alvarado con una compañía de 80 soldados que debían proteger al prisionero Moctezuma II, ya que mantenerlo con vida les aseguraba la neutralidad de los nativos. El emperador consideraba a los españoles enviados divinos, por lo que pidió a sus vasallos que los trataran con respeto. Sin embargo, Pedro de Alvarado se sintió indefenso, pues en caso de una revuelta azteca, sabía que disponía de pocos hombres para defenderse. Así pues, decidió atacar a los señores mexicas, que se encontraban en un festival religioso que él mismo había autorizado. Este hecho acabó siendo una masacre que se conoce como Matanza del Templo Mayor, en la que participaron también los aliados indígenas, que recrudecieron la matanza dando muerte a miles de mujeres y niños.

Imagen del Códice Durán donde se logra ver la Matanza del Templo Mayor

Poco después, Cortés regresó a Tenochtitlán e intentó calmar los ánimos. Para ello pidió a Moctezuma II que se dirigiera a su pueblo para tranquilizarlo y así lo hizo asomado a un balcón. Pero la población, creyéndolo cómplice de los españoles en la matanza, le empezaron a lanzar piedras y flechas que acabaron con la vida del emperador. Cortés, enseguida comprendió que estaba próxima una rebelión.

Muerto Moctezuma II, los señores y sacerdotes eligieron a Cuitláhuac como nuevo gobernante y caudillo de guerra, quien desplegó gran actividad para alistar tropas y buscar alianzas con pueblos cercanos. Los combates entre españoles y mexicas comenzaron y, una semana después, los españoles y sus aliados se encontraban sitiados y casi sin alimentos en el palacio de Axayácatl, por lo que decidieron huir en la medianoche del 30 de de junio de 1520, amparados por la oscuridad. Al llegar al canal Tolteca Acaloco, fueron vistos por una anciana que había salido a por agua y avisó a los guerreros aztecas. Pronto, Cortés y sus hombres se vieron rodeados por las tropas enemigas y se desarrolló una cruenta batalla nocturna en una estrecha calzada trazada sobre agua.

Antes de huir, los españoles habían sustraído el oro de Moctezuma II y cargaban con él, distribuido en sacos que portaban de forma individual, para regresar ricos a su patria. Pero en su mayoría tuvieron que abandonarlo y dejarlo a voluntad de las aguas, pues el peso del oro macizo y las joyas les impedía luchar y huir. Hombres y caballos se ahogaron, se perdió la artillería, los indígenas aliados de Cortés fueron masacrados y la mitad de la tropa española acabó muerta y heridos todos los demás. Se afirma que en total murieron unas seiscientas personas entre un bando y otro. Y también que se perdió para siempre en las aguas por lo menos el 90% del tesoro de Moctezuma II.

La Noche Triste

El trayecto de los supervivientes españoles continuó hacia Otumba. En el camino masacraron al pueblo de Calacoayan y a su llegada a Otumba se enfrentaron nuevamente a los guerreros mexicas . Finalmente, los conquistadores llegaron al territorio aliado de Tlaxcala. Más de un año después acabaron conquistando la ciudad de México-Tenochtitlán.

Ruta de escape de los españoles hasta Tlaxcala

Opinión: Tras esta puesta en situación, que me ha servido para repasar los hechos que derivaron en la Noche Triste, voy a reseñar el libro, aunque parezca que ya no lo iba a hacer. Creo que es fundamental conocer este hecho histórico para comprender Ojos azules, pues la novela comienza ya con la batalla de la Noche Triste y está contada de forma muy directa, a través de los apresurados pensamientos de uno de los soldados de Cortés, cuando la emboscada azteca está ya comenzada y, de hecho, casi concluida, y él se encuentra a punto de morir.

Es una novela breve y que además se hace corta. Personalmente, siempre me ha gustado mucho la forma de escribir de Pérez-Reverte (aunque confieso que no todos sus libros me han gustado), por eso Ojos azules casi sabe a poco, en mi caso, en el buen sentido. No es esa sensación de saber a poco porque no guste y quede una historia sosa, al contrario: me ha sabido a poco porque me ha gustado mucho y me habría encantado continuar disfrutando de las ágiles palabras de Pérez-Reverte. Tal vez esa brevedad sea la clave, pues se consigue una novela única y peculiar, narrada desde la perspectiva de una persona que soñaba con una vida que nunca pudo tener. Se narran los últimos minutos de angustia y confusión de ese hombre de mirada azul, pero no he conseguido simpatizar con él porque la vida con la que soñaba se iba a levantar sobre cimientos de sangre, muerte, violación y deshonroso saqueo. 

No está bien eso de conquistar porque me sale de las pelotas y quiero más territorios, no está bien someter y asesinar a un pueblo, matar sus costumbres y anular su religión a cambio de otra porque se crea que es la mejor, única y verdadera. No está bien arrasar huertos y casas de gente honrada por llevarse un poco de oro, conseguir a una mujer (o muchas) contra su voluntad, arrancar niños de las ubres maternas y rebanarles el pescuezo a cambio de las palabras "gloria", "victoria" y "riqueza". Nunca me ha gustado el comportamiento que ejercieron en su mayoría los conquistadores españoles y sus ejércitos, ni encuentro justificación alguna a los horrores que desataron. Es un proceso histórico que debería recibir la oportunidad de jugarse en una segunda partida para intentar que no suceda lo mismo. Pero lo más triste es que volvería a suceder, eso que no lo dude nadie.

La historia concreta de este libro, la de ese hombre de ojos azules en particular, tal vez sea la de una persona a quien le pudieron las circunstancias, un soldado que se vio envuelto en los acontecimientos que se desataron a su alrededor. O tal vez no. Pero la cuestión es que la narración lo sitúa en un momento en el que todos los seres humanos somos iguales, independientemente de la profesión, raza, condición social o nacionalidad: la muerte. Esos últimos pensamientos, esa lucha por intentar salir vivo a pesar de saber que no se dispone de demasiadas oportunidades, y lo que al fin y al cabo nos acaba definiendo: los actos. Soltar el oro y vivir, intentar llevárselo a riesgo de morir pero con posibilidades de una vida mejor. Son esos momentos en los que la vida nos deja poco tiempo para actuar y hay que decidir rápido. Pérez-Reverte muestra todos esos dilemas y nunca se podría haber dicho tanto con tan pocas palabras como las que tiene este libro. Me ha gustado porque es directo, ágil y rápido. Es la reflexión de un hombre desesperado justo antes de morir, con el batiburrillo de pensamientos que debe pasar por la cabeza en ese preciso instante. Como eso que dicen de que en el momento de morir toda tu vida pasa ante tus ojos.

Al mismo tiempo, es una novela que narra un hecho histórico muy importante, de forma sutil para que el lector sienta el impulso de investigar, aprender, saber más. Es una novela diferente que ha recibido críticas muy duras por cómo está narrada y por su brevedad (pica mucho a algunos la relación precio/tiempo de lectura), pero a mí me ha gustado. La leí en unos diez minutos porque es cierto que no da para más, pero también lo es que invita a la reflexión y al acercamiento de la Historia. Cuando un libro me gusta, por breve que sea, no me gusta pensar en su precio, sino en lo que me aporta. Y si me aporta un enriquecimiento positivo o unos minutos de entretenimiento, me quedo con eso y con nada más.

En fin, después de esta parrafada milenaria, voy a ir acabando con la reseña, porque al final me va a quedar más larga que el propio libro. Me despido con una de las ilustraciones de Sergio Sandoval que acompañan la lectura, la de Cortés huyendo con las alforjas llenas de ese oro que se perdió junto a tantas vidas.

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